PERE GIMFERRER – 5 poesie (versioni italiane di Antonio Bux)

5 poesie di Pere Gimferrer
versioni italiane di Antonio Bux
 
 
RACCOLTA
 
Nella vibrazione dell’aria, la cappella
del vento, nel rovescio chiaro del giorno:
la coppa della cuspide di luce,
la cima della notte faccia in giù,
il fagotto sventrato dalla nebbia nei cipressi
il pendente del cielo sfilacciato: pioppi,
pioppi nella tunica della notte vendemmiata,
tempo del grano ed il mosto, tempo di aragoste!
Al bordo del cielo ronza, nella linea
dell’orizzonte rosso saccheggiato dal sole
lo scheletro della notte in fiamme.
Al vertice dell’aria, vivrà l’aria,
nel cerchio a cupole del vento.
 
 
COLTELLI AD APRILE
 
Odio gli adolescenti.
È facile avere pietà di loro.
C’è un garofano che ghiaccia tra i loro denti
e vedi come ci guardano se piangono.
 
Ma io vado molto più lontano.
Nel loro sguardo distinguo un giardino.
La luce sputare sulle piastrelle
l’arpa rotta dell’istinto.
 
Con forza mi imprigiona
questa passione di solitudine
che spoglia i giovani corpi
e brucia dopo in un solo fascio.
 
Sarò, dunque, come questi?
(La vita qui si trattiene)
Brucia nel silenzio un salice.
Valeva la pena essere felici.
 
 
UNITÀ
 
A María José y Octavio Paz
 
Dettato dal tramonto,
dall’aria oscura, si apre il cerchio
e lo abitiamo: transiti, spazio
intermedio. Non il luogo
della rivelazione, ma il luogo
del rincontro. La spada
che divide la luce.
Dall’occhio allo sguardo,
la chiarezza eterna, il paese dei suoni,
la campana che rinchiude la visione terrestre
come l’occhio inesorabile dalla forma floreale
fissa il fuoco di un rubino. Quest’occhio
vede il mio occhio? È uno specchio di fiamme
l’occhio che ora mi vede. Con suono di pulegge,
gli assi della notte. Disalberata,
naufraga l’oscurità e, a stento,
il sole sa della notte.
 
 
RONDÒ
 
Vorrei avere una rivoltella per ascoltare soltanto
il suono del sangue, e sapere che non morirò:
che lo scricchiolio delle capsule o la vampata sulfurea,
come custodite da angeli, non spianeranno il mio giardino.
Quanto chiarore di lampi quando si chiudono i miei occhi.
Le immagini d’amore così vicine, qui, nel mio petto,
come canti di sirene o ricordi d’infanzia.
Con passo lento, piano: non svegliate le rose.
L’attimo della pioggia dietro i vetri appannati,
e l’attimo dove si ascoltano il tuo sguardo e il tuo sorriso,
e l’attimo dove la tua voce scopre il cielo ed i pianeti,
e l’attimo dove la tua pelle geme un fulgore di respiro,
e l’attimo dove le tue labbra, e i tuoi occhi, e la pioggia…
Vorrei avere una rivoltella per ascoltare soltanto
il suono del sangue, e sapere che non morirò.
 
 
ELEGIA
 
Morire serenamente come non ho mai vissuto
e vedere passare le macchine come su di uno schermo
e le lente canzoni di Nat King Cole
un sassofono un piano i tramonti sulle terrazze sotto gli
ombrelloni
questa vita che non ho mai capito
il vento nei corridoi le finestre aperte è tutto bianco
come in una clinica
tutto dissolto come in una capsula di cianuro nell’oscurità
si proiettano diapositive con la mia storia
nell’odore pesante del cloroformio
sotto la nebbia della sala operatoria strani uccelli colorati nidificano.
 
 
COSECHA
 
En la vibración del aire, la capilla
del viento, en el reverso de la claridad del día:
la copa de la cúspide de luz,
la cumbre de la noche boca abajo,
el fardo destripado de la niebla en los álamos,
el pendiente del cielo deshilachado: chopos,
chopos en la túnica de la noche vendimiada,
¡tiempo del trigo y el mosto, tiempo de langostas!
Al borde del cielo zumban, en la línea
del horizonte rojo saqueado por el sol,
la osamenta de la noche en llamas.
Al vértice del aire, vivirá el aire,
en el cerco de cúpulas del viento.
 
 
CUCHILLOS EN ABRIL
 
Odio a los adolescentes.
Es fácil tenerles piedad.
Hay un clavel que se hiela en sus dientes
y cómo nos miran al llorar.
 
Pero yo voy mucho más lejos.
En su mirada un jardín distingo.
La luz escupe en los azulejos
el arpa rota del instinto.
 
Violentamente me acorrala
esta pasión de soledad
que los cuerpos jóvenes tala
y quema luego en un solo haz.
 
¿Habré de ser, pues, como éstos?
(La vida se detiene aquí)
Llamea un sauce en el silencio.
Valía la pena ser feliz.
 
 
RONDÓ
 
Quisiera tener un revólver para escuchar solamente
el sonido de la sangre, y saber que no moriré:
que el chasquido de las cápsulas o el fogonazo sulfúreo,
como guardado por ángeles, no arrasarán mi jardín.
Qué claridad de relámpagos cuando mis ojos se cierran.
Tan cercanas las imágenes del amor, aquí, en mi pecho,
como canto de sirenas o recuerdos de niñez.
Con paso quedo, despacio: no despertéis a las rosas.
El momento de la lluvia tras los cristales velados,
y el momento en que se escuchan tu mirada y tu sonrisa,
y el momento en que tu voz descubre cielo y planetas,
y el momento en que tu piel gime un fulgor susurrante,
y el momento en que tus labios, y tus ojos, y la lluvia…
Quisiera tener un revólver para escuchar solamente
el sonido de la sangre, y saber que no moriré.
 
 
UNIDAD
 
A María José y Octavio Paz
 
Dictado por el ocaso,
por el aire oscuro, se abre el círculo
y lo habitamos: transiciones, espacio
intermedio. No el lugar
de la revelación, sino el lugar
del reencuentro. La espada
que divide la luz.
Del ojo a la mirada,
la claridad eterna, el país de los sonidos,
la campana que encierra la visión terrestre
como el ojo inexorable de la forma floral
fija el fuego de un carbunclo. Este ojo
¿ve a mi ojo? Es un espejo de flamas
el ojo que ahora me ve. Con sonido de poleas,
los ejes de la noche. Desarbolada,
naufraga la oscuridad y, a tientas,
el sol conoce a la noche.
 
 
ELEGÍA
 
Morir serenamente como nunca he vivido
y ver pasar los coches como en una pantalla
y las canciones lentas de Nat King Cole
un saxofón un piano los atardeceres en las terrazas bajo los
parasoles
esta vida que nunca llegué a interpretar
el viento en los pasillos las ventanas abiertas todo es blanco
como en una clínica
todo disuelto como una cápsula de cianuro en la oscuridad
Se proyectan diapositivas con mi historia
entre el pesado olor del cloroformo
Bajo la niebla del quirófano extrañas aves de colores anidan
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One thought on “PERE GIMFERRER – 5 poesie (versioni italiane di Antonio Bux)

  1. Pere Gimferrer Torrens1 (Barcelona, 22 de junio de 1945) es un poeta, prosista, crítico literario y traductor español. Su obra literaria está compuesta tanto de obras en castellano como en catalán. Fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1985. Premio Nacional de las Letras Españolas en 1998.
    Inicia su actividad como poeta con Mensaje del Tetrarca (1963). Le siguen Arde el mar (Premio Nacional de Poesía, 1966) y La muerte en Beverly Hills (1968) y Extraña fruta y otros poemas (1969). En todos ellos se observa una fastuosidad verbal que, desde el magisterio del Modernismo, reclama una poesía de sensaciones. El distanciamiento culturalista y la reflexión metapoética son también elementos constantes. Todo ello le valió el reconocimiento unánime como uno de los poetas más originales nacidos después de la Guerra Civil y que más había modificado el panorama de la poesía española contemporánea por la innovación de sus propuestas.
    En aquella época reivindicaba las influencias de autores vivos que conocía personalmente, como Vicente Aleixandre y Octavio Paz, así como los ejemplos leídos de Lautréamont, Federico García Lorca y Wallace Stevens.
    En 1970 escribió y publicó Els miralls, su primer libro de poesía en catalán, que pronto fue seguido por Hora foscant (1972) y Foc cec (1973). Es ésta una poesía discursiva, metaliteraria, que ensaya enlazar el Barroco y las vanguardias. Explora las tenues fronteras entre realidad real y realidad artística.
    De 1977 es L’espai desert. Siguiendo el ejemplo de T.S. Eliot, plantea un poema extenso de reflexión amorosa, sexual.
    En 1981 recopiló toda su obra anterior en Mirall, espai, aparicions, que incluía un libro nuevo, Aparicions. Posteriormente publicó El vendaval (1989) y La llum (1991), en las cuales domina la nota visual, el epigrama. Mascarada (1996) es un largo poema unitario en el cual, con un trasfondo parisino (paisaje y referencias literarias), insiste en temas de la experiencia amorosa, llegando a extremos de crudeza y provocación. En L’agent provocador (1998), las prosas poéticas son una reflexión sobre cómo el yo se hace autoconsciente en la escritura, el paso del yo activo al yo reflexivo, combinado con detalles autobiográficos.
    En el año 2000 Visor editó Poemas (1962-1969), recopilación de toda la poesía originariamente escrita en castellano.
    Como prosista es autor de: Dietari. 1979-1980 (1981) y Segon dietari. 1980-1982 (1982). Son los artículos que publicaba regularmente en el periódico barcelonés El Correo Catalán. Hay una serie de temas recurrentes: la actitud de rechazo y de silencio que caracteriza a los intelectuales en determinados momentos de la historia; la crítica del poder y la política; el poeta y el artista en aprendizaje constante; la voluntad de definir el momento cultural catalán; las evocaciones personales literarias, artísticas, cinematográficas.
    También ha escrito una novela, Fortuny (1983), premio Ramón Llull y premio Joan Crexells.
    El 15 de octubre de 2009 durante la entrega del Premio Planeta, en la que él forma parte como jurado, tuvo un repentino desmayo por lo que tuvo que ser trasladado al hospital.

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